El cerebro humano no se comporta como los otros órganos del cuerpo humano, tampoco se le parece. En el cerebro está la clave del comportamiento y esto habla de la complejidad de este preciado y especial órgano, aunque aún no estén descifradas todas las capacidades que este aloja en su interior.

El campo de la neurociencia , es un campo relativamente joven , es el campo que estudia al cerebro y al sistema nervioso. Hoy en día los neurocientíficos buscan determinar cómo la función cerebral afecta el comportamiento humano principalmente. 

La ley se preocupa por la regulación del comportamiento y por lo tanto es razonable preguntar ¿qué puede ofrecer la neurociencia a la ley? Podría acaso la neurociencia cambiar fundamentalmente los conceptos de responsabilidad legal. Predecir  mediante un escaneo cerebral si la persona condenada puede tener un mayor riesgo a la reincidencia o leer la mente para saber si se dice la verdad o no, incluso ver los recuerdos. Se ha sugerido que para la ley la neurociencia cambia todo y nada a la vez. 

Este artículo toma una posición diferente, manifestando que los descubrimientos en neurociencia no revolucionaran totalmente la teoría y la práctica de la abogacía en el futuro próximo. No obstante, no se puede dejar de mencionar que ya hay algunas importantes implicaciones prácticas de los recientes descubrimientos neurocientíficos, que ciertamente deberían impactar en la ley y también en el futuro. Por ejemplo los hallazgos de la neurociencia permiten plantear preguntas sobre la edad de responsabilidad criminal. Aunque el potencial no está claro en la actualidad, los estudios neurocientíficos pueden ayudar a identificar posibles edades de riesgo. También en un futuro no muy lejano los estudios de imagen puedan proporcionar evidencia sobre la naturaleza del dolor ,esto sería relevante en muchos casos civiles, relacionados sobre si el sufrimiento y el dolor de un reclamante son real o exagerado. También puede ayudar a saber si un bebé fue maltratado con una lesión en la cabeza no accidental.  

Desarrollo del cerebro y responsabilidad criminal.

Edad de responsabilidad penal según la neurociencia.

En Inglaterra la ley de responsabilidad penal es a partir de los 10 años, esto significa que hasta los 10 años una persona no será responsable de actos delictivos. Sin embargo, a los ojos de la ley un niño al cumplir esta edad si será responsable ante sus actos así como un adulto. A los 10 años se le considera suficientemente maduro para ser juzgado y participar en procesos legales (apto para suplicar). Este parámetro de edad contrarresta con otros países como Chile donde un menor comienza a ser responsable de sus actos penales a partir de los 14 años de edad. ¿Cuáles son los parámetros para definir la edad de responsabilidad penal?

Hoy en día la neurociencia está proporcionando nueva información sobre el desarrollo del cerebro, revelando que los cambios en los circuitos neuronales importantes que sustentan el comportamiento  continúan hasta al menos los 20 años de edad. El desarrollo del cerebro está asociado con los cambios en el comportamiento mental (como el coeficiente intelectual, la sugestión, la impulsividad, la memoria, la toma de decisiones). El juicio, la toma de decisiones y el control del impulso son funciones que más tardan en madurar. Por el contrario, la amígdala, un área  del cerebro  responsable de la recompensa y el procesamiento emocional se desarrollan durante la adolescencia temprana. 

Existe una enorme variabilidad individual en el momento de cada etapa del desarrollo de un individuo y en el  patrón de desarrollo del cerebro. Esto  podría interpretarse en el sentido que las decisiones sobre la responsabilidad debe tomarse en base individual en esta etapa de desarrollo. 

La neurociencia puede también ayudar a proporcionar una comprensión de cómo altera la adversidad a temprana edad el desarrollo cerebral. Los adultos que han sufrido a temprana edad de situaciones adversas son más propensos a que demuestren niveles elevados de conductas de riesgo, similares a la características conductuales de la adolescencia. 

En conclusión, está claro que a la edad de 10 años un cerebro es inmaduro aún y sigue experimentando importantes cambios vinculados a la regulación propia del comportamiento. 

Entrenamiento y educación.

La neurociencia y el sistema legal tomando decisiones en conjunto.

Es importante mencionar que todos los profesionales pertenecientes al sistema legal, debieran tener conocimiento y comprensión del campo de la neurociencia y entender algunos principios claves en los que se basa; las limitaciones de lo que los estudios revelan y alguno de los desafíos genéricos en su aplicación. 

El campo de la neurociencia a su vez  puede influir mejor en cómo se hacen y se aplican las leyes, puede hacer contribuciones importantes a este debate y explicar por ejemplo desde el punto de vista de las ciencias aplicadas la capacidad del cerebro de un menor de edad para tomar decisiones, o cómo se controlan los impulsos en el cerebro adulto. Este conocimiento podría ayudar a decidir mejor sobre el castigo y la rehabilitación en personas que han cometido supuestos delitos. 

Jueces y abogados podrían beneficiarse sobre los estudios neurocientíficos, y del mismo modo quienes trabajan en este campo científico deberían involucrarse y aprender sobre las implicaciones sociales de su disciplina. 

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