Contratar un abogado es una de las decisiones más importantes que puede tomar una persona o una empresa. No se trata solo de encontrar a alguien que sepa de leyes, sino de elegir a un aliado estratégico capaz de acompañarte en momentos críticos: desde un despido hasta una reorganización empresarial o un litigio complejo.

En Chile, donde la oferta de estudios jurídicos es amplia y diversa, diferenciar entre opciones puede ahorrarte tiempo, dinero y problemas futuros. Aquí te compartimos los aspectos básicos que debes considerar al momento de contratar un abogado, con especial énfasis en un punto que suele pasarse por alto: la solvencia económica del profesional o estudio jurídico.

    Experiencia y especialización: el punto de partida

    No todos los abogados sirven para todos los casos. La ley es extensa y cada área requiere conocimientos técnicos específicos:

    • En un juicio laboral por despido o acoso, necesitas un abogado con trayectoria en derecho del trabajo.
    • Para una disputa entre socios o la constitución de una empresa, lo ideal es un especialista en derecho societario.
    • En materia de inversiones inmobiliarias, conviene alguien que maneje contratos, impuestos y regulaciones del sector.

    Pregunta siempre:

    • ¿Cuál es su especialidad?
    • ¿Cuántos casos similares ha resuelto?
    • ¿Qué resultados ha obtenido?

    Si contratas un abogado especializado aumentas las probabilidades de éxito porque conoce la jurisprudencia, los criterios de tribunales y los detalles que marcan la diferencia.

    Reputación y referencias: confianza que se gana

    En el mundo legal, la confianza es clave. La reputación de un abogado o estudio refleja no solo sus resultados, sino la forma en que trata a sus clientes.

    ¿Cómo evaluarla?

    • Consulta referencias directas de antiguos clientes.
    • Revisa si participa en seminarios, universidades o publicaciones, lo que suele ser señal de actualización y prestigio.
    • Considera también las reseñas digitales, que aunque no siempre son determinantes, pueden darte pistas sobre la experiencia de otros.

    Un abogado con buena reputación es percibido como serio y confiable, tanto por clientes como por jueces y contrapartes.

    Transparencia en honorarios: claridad desde el inicio

    El costo es una de las mayores preocupaciones al contratar un abogado. La clave está en la transparencia.

    Existen varios esquemas de cobro:

    • Tarifa fija: adecuada para trámites concretos.
    • Cobro por horas: común en procesos largos o corporativos.
    • Honorarios de éxito: el abogado recibe un porcentaje si logra un resultado favorable.

    Lo esencial es que los honorarios queden estipulados en un contrato escrito. Allí deben especificarse:

    • El costo del servicio.
    • Los gastos adicionales a cubrir (peritajes, copias, tasas judiciales).
    • Las condiciones y plazos de pago.

    Un abogado serio nunca esquivará hablar de dinero. Si hay claridad desde el inicio, no habrá sorpresas en el camino.

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    Comunicación y cercanía: entender y ser entendido

    Un abogado no solo debe saber de leyes, también debe comunicar con claridad. De nada sirve que sea un gran técnico si no logra explicarte la estrategia.

    Señales de una buena comunicación:

    • Responde a tus dudas con prontitud.
    • Usa un lenguaje comprensible, evitando tecnicismos innecesarios.
    • Te mantiene al tanto de los avances sin que tengas que insistir.
    • Muestra empatía y entiende tu situación personal o empresarial.

    Un cliente informado toma mejores decisiones, y un abogado cercano es clave para que esa relación fluya.

    Solvencia económica: un factor estratégico que garantiza respaldo

    Muchas personas se fijan solo en la experiencia o los honorarios, pero olvidan evaluar la solvencia económica del abogado o del estudio jurídico. Este aspecto es fundamental para asegurar que el servicio será estable y confiable.

    ¿Por qué es importante?

    • Capacidad de sostener procesos largos: algunos juicios duran años y requieren constancia financiera.
    • Cobertura de gastos extra: peritajes, informes contables, traducciones, entre otros.
    • Seguridad para el cliente: un estudio con solvencia tiene la capacidad de devolver anticipos o dineros no utilizados, generando confianza en el manejo transparente de los recursos.
    • Estabilidad y continuidad: un abogado con problemas económicos puede no contar con los medios ni la concentración necesarios para tu caso.
    • Respaldo de equipo: la solvencia permite mantener un staff de procuradores, asistentes y especialistas, lo que fortalece la estrategia legal.

    En síntesis, la solidez financiera es una garantía para el cliente. No solo asegura que el proceso avanzará sin tropiezos, sino que también respalda la seriedad del compromiso asumido.

    Evaluar el compromiso: más allá de los títulos

    Finalmente, lo que diferencia a un buen abogado es su compromiso real con tu caso. Un abogado comprometido:

    • Revisa todos los antecedentes antes de dar una opinión.
    • Plantea distintas estrategias, explicando riesgos y beneficios.
    • No promete resultados imposibles, pero sí un plan sólido y realista.
    • Está disponible en los momentos clave, sin dejarte solo en la incertidumbre.

    Elegir bien es invertir en seguridad

    Contratar un abogado no es un gasto, es una inversión en seguridad jurídica y tranquilidad.

    Si evalúas experiencia, reputación, transparencia en honorarios, comunicación y, sobre todo, la solvencia económica del estudio (incluyendo su capacidad de responder frente a compromisos financieros), estarás tomando una decisión informada que protege tu futuro.

    Un buen abogado no solo resuelve problemas: los anticipa y te acompaña para que tomes las mejores decisiones.

    Becker Abogados: experiencia, solvencia y cercanía

    En Becker Abogados comprendemos que elegir un abogado es confiar en alguien tu tranquilidad, tu patrimonio y muchas veces tu proyecto de vida o de empresa. Por eso ofrecemos:

    • Especialización real en derecho laboral y societario.
    • Reputación consolidada, con más de 10 años de experiencia en litigios complejos.
    • Honorarios claros, con contratos transparentes y sin costos ocultos.
    • Solvencia y respaldo económico, que nos permite enfrentar procesos largos y responder con transparencia ante cada cliente.
    • Cercanía y comunicación permanente, porque sabemos que detrás de cada caso hay personas y decisiones importantes.