El modelo de franquicia es una promesa de éxito, pero cuando surgen los problemas, el sueño se vuelve una trampa. El franquiciado siente que paga royalties por un soporte que no recibe, se sale del estándar. El dueño de la marca ve con horror cómo un local mal gestionado destruye su reputación. Un contrato que se interpreta distinto según quién lo lea. Y de pronto, el problema ya no es solo jurídico, es reputacional, operativo y estratégico. 

No hay espacio para peleas de pasillo. Cuando aparecen problemas en un contrato de franquicia, el peor error es tratarlos como un conflicto común. Aquí, hacer ruido puede costar más que perder un juicio.

Un conflicto público de franquicias es un suicidio comercial, si la marca se desprestigia, el negocio muere para ambos. Por eso, la clave no es «ganar el juicio», sino resolver el problema con discreción y especialidad.

 

     

    El contrato de franquicia, el dolor detrás de la letra chica

    En Chile, los contratos de franquicia no están exentos de problemas, suelen ser complejos y, a veces, leoninos. Los conflictos más dolorosos suelen ser:

    • Incumplimiento del «Know-How»: pagaste por un modelo de negocio que no funciona o por una capacitación que nunca llegó.
    • Abuso de exclusividad: el franquiciante pone otro local a tres cuadras del tuyo, rompiendo el acuerdo territorial.
    • Suministros obligatorios: te obligan a comprar insumos a precios inflados que matan tu margen de utilidad.
    • Daño a la marca: el franquiciado no sigue los estándares de calidad, poniendo en riesgo toda la red nacional.

    El mayor riesgo: Si escalas esto a un tribunal ordinario, el proceso será lento, público y los detalles de tu modelo de negocio quedarán expuestos.

    Cuando el contrato deja de ordenar y empieza a tensar

    El contrato de franquicia está pensado para evitar problemas, estandarizar, proteger y escalar el negocio. Pero cuando surgen conflictos, muchas veces ocurre lo contrario:

    • Cláusulas que se interpretan de forma opuesta
    • Vacíos que nadie vio al firmar
    • Obligaciones que una parte considera abusivas y la otra esenciales

    En ese punto, insistir solo en “lo que dice el contrato” suele bloquear la solución en vez de acercarla.

    En franquicias, el conflicto no es local: se replica

    Cuando hay un conflicto en una franquicia, las pérdidas van mucho más allá del dinero. A diferencia de otros modelos de negocio, en una franquicia cualquier problema se multiplica. Un franquiciado incumplidor no afecta solo a su local. Afecta:

    • La percepción de la marca
    • La confianza de otros franquiciados
    • La posibilidad de seguir expandiendo

    Por eso, cuando el conflicto aparece, la prioridad no es “ganar”, sino contener.

    La marca no se defiende solo con fuerza, se defiende con criterio

    En las franquicias, la propiedad intelectual es el corazón del negocio. Uso indebido de marca, desvíos del manual, explotación fuera de lo autorizado o resistencia a terminar la relación son conflictos frecuentes. No obstante, el problema es que defender la marca de forma agresiva puede:

    • Escalar el conflicto
    • Generar resistencia interna
    • Exponer el modelo a terceros

    Por eso, el camino no siempre es judicializar, sino elegir el escenario correcto.

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    Resolver sin exponer el negocio

    Aquí es donde el arbitraje en propiedad intelectual y franquicias cobra sentido. No como última opción, sino como herramienta estratégica.

    Bien utilizado, permite:

    • Resolver conflictos de marca de forma privada
    • Contar con árbitros especializados
    • Evitar precedentes públicos
    • Proteger la reputación del sistema de franquicias

    No se trata de ceder, sino de resolver sin dañar el activo más valioso: la marca.

    La solución inteligente: Arbitraje y Justicia Privada

    En el mundo de las franquicias, ir a un tribunal común es un error de novato. La mayoría de estos contratos incluyen una cláusula arbitral. ¿Por qué es mejor?

    1. Privacidad absoluta: lo que se habla en un arbitraje queda bajo siete llaves. Nadie (ni clientes, ni competidores) se entera de que hay problemas internos.
    2. Especialidad: no te juzga alguien que ve choques de autos y divorcios, sino un árbitro experto en derecho comercial que entiende cómo funciona el franchising.
    3. Velocidad: en una franquicia, cada mes de conflicto es un mes de pérdida de ventas. El arbitraje permite cerrar el capítulo en una fracción del tiempo que un juicio civil.

    El punto crítico: cuando no resolver empieza a frenar la expansión

    Muchos franquiciantes postergan el conflicto porque “no es el momento”, pero mientras el problema sigue abierto:

    • Frena nuevas franquicias
    • Enfría el interés de inversionistas
    • Debilita la autoridad de la marca

    En franquicias, un conflicto mal gestionado no se queda donde empezó.

    Nuestro enfoque: negociación de salida o reestructuración

    En Becker Abogados, sabemos que a veces el mejor acuerdo es un «divorcio amistoso». Si la relación está rota, nuestro objetivo es:

    • Rescindir el contrato sin multas catastróficas.
    • Asegurar la devolución de la propiedad y/o del equipamiento.
    • Proteger la propiedad intelectual: Que la marca vuelva a su dueño y el franquiciado recupere su liquidez para emprender en otro rubro.

    Somos los especialistas que necesita tu marca para proteger su legado y los inversionistas para defender su capital. 

    Contactanos, junto a Alejandro Klock resolveremos tu conflicto de franquicia de forma profesional y privada.